29 abr. 2012


Los monstruos del polvo atacan

Decepcionante, si esperas una historia de terror psicológico te llevarás una gran decepción. La historia resulta de lo más infantil con una serie de monstruitos deambulando por una casa que tiene nuevos inquilinos.
Con el comienzo ya empieza a destapar las esencias que puede esconder, dejando a un lado una posible vía de suspense. Los americanos se empeñan en mostrar todo, perdiendo por completo la capacidad de generar cierto terror.



En apariencia la trama que presenta, es sencilla, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento elegante y cuidado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras producciones.
El argumento se sostiene con pinzas, donde a lo largo del mismo suceden ataques de los seres que habitan la casa y los supervivientes, a pesar de poder hablar no explican lo que sucede, algo que se escapa de toda posible comprensión.



La participación de Guy Pearce, en semejante cuento de poca monta, me ha dejado totalmente helado, aquel actor que tan buenos papeles hizo en RavenousL.A. confidential y Memento, empieza a andar a la deriva con papeles mediocres como el que aquí nos ocupa, una verdadera lástima.



Lamentablemente, ni siquiera el apartado técnico y de efectos especiales se salva, presentando unos seres que bien podrían ser bolas del polvo, que en lugar de resultar mínimamente aterradores, resultan cómicos y absurdos.
Solo se acerca al terror, de lo aterradoramente mala que resulta.



1 comentario :

  1. Pues no estoy para nada de acuerdo con la crítica. Empieza como si por obligación tuviera que ser terror psicológico y así todo el mundo esperarlo y lo que es, es efectivamente un cuento infantil con unos monstruos de pesadilla para los niños y que encima de todo son como el ratoncito Perez pero endemoniados y con las peores intenciones. No es una obra maestra por supuesto pero cumple con lo que pretende en su argumento además de que todas las interpretaciones están correctísimas y la niña la que más. De mala nada en absoluto, solo para los que sepan entender y acordarse del miedo que los niños hemos sufrido cuando nos íbamos a la cama y se apagaba la luz, quedando inquietos por lo que podría salir del armario o debajo de la cama...

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