22 abr. 2012


Luz de vela

Delicada y exquisita producción francesa dirigida con elegancia por Jean-Pierre Améris, ofreciendo un relato tierno y delicado con el que consigue cautivar al espectador.
Es como la llama de fuego que desprende una vela, pequeña, calida y envolvente, aportando un poco de luz a la oscuridad de las absurdas comedias románticas. 

Con personajes sencillos, entrañables, con los que pasar buenos momentos. Gran parte del peso y éxito de la película reside en las acertadas interpretaciones de la pareja protagonista, Isabelle Carré y Benoît Poelvoorde.

Te pasas gran parte del tiempo con una especie de sonrisa absurda, generada por dos pequeñas personitas repletas de timidez, que despiertan ternura. Dentro de las cosas positivas, es que es de corta duración, una historia sencilla, corta y narrada con buen gusto. Como los bombones que los protagonistas fabrican, resulta dulce, sin ser empalagosa, con dosis apropiadas de humor.


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