26 may. 2012


Calcomanía

Bochornosa e innecesaria visita a una de las grandes obras maestras del cine de terror y suspense, La profecía. El encargado de ejecutar y llevar a cabo semejante broma, es el experimentado director de remakes y secuelas intrascendentes, John Moore (Max Payne, El vuelo del Fénix, La jungla: Un buen día para morir).


Como ya ocurrió con el lamentable remake de Psicosis, realizado por Gus Van Sant. Más que un remake, yo diría que es una copia literal de la soberbia y excepcional película de terror y suspense, dirigida por Richard Donner, La profecía.



Las productoras a falta de ideas nuevas intentan explotar viejos éxitos, cayendo en el error de hacer copias baratas, sin alma. En esta nueva versión de La profecía, salvo algunos puntos nuevos introducidos como pesadillas de los personajes, no hay nada que resulte verdaderamente relevante o novedoso.


Es imposible no hacer comparaciones, cuando nos encontramos ante uno de los grandes iconos del cine de terror. El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento elegante y cuidado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras producciones.



La mirada del niño en la versión original es verdaderamente inquietante, lo cual resume lo que ocurre con esta nueva versión, donde es inevitable echar de menos la maravillosa banda sonora, ganadora del oscar y lo perversa y perturbadora que resultaba en todo su conjunto.


El director sabe crear la atmósfera de suspense y terror necesaria en secuencias puntuales, a base de jugar con la iluminación y el sonido, pero no logra ofrecer un argumento sostenible, que mantenga el interés por su desarrollo, cayendo en el empleo de trucos baratos de cine de terror, ya muy manidos.


Cuenta con una cuidada fotografía, buen tratamiento de la imagen y una banda sonora que encaja bien en las secuencias empleadas, pero después de tanta corrección y tanto cuidado visual, queda en un relato vacío e intrascendente.


La película alcanza un desenlace torpe, precipitado e irregular, que no aporta nada nuevo, dejando al espectador igual de vacío que el relato. Un producto endeble y carente de sustancia, que se ve con la facilidad que se olvida. El único aspecto positivo que veo a esta película, es que a lo mejor a alguien se le ocurre ver la original y descubrir algo verdaderamente bueno.


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