18 jun. 2012


Intensa y desgarradora

La muerte y la doncella, es una muestra evidente de cine de calidad y una demostración de que, con pocos elementos, se puede conseguir una historia firme, profunda, intensa, hipnótica y atractiva.



Interesante y magnética película de suspense dirigida por Roman Polanski (La semilla del diablo, El cuchillo en el agua, El baile de los vampiros, Frenético), en un modesto relato desarrollado entre cuatro paredes donde el pasado y sus efectos tendrán un protagonismo importante.

Cuenta la historia de una mujer que vive aún atormentada por las situaciones que ha vivido en el pasado en un campo de concentración. De pronto, un día, su marido aparece en casa con un hombre amable que ha tenido un problema con su vehículo. En ese momento, la mujer cree reconocer al hombre que ejercía un abuso de poder en el campo de concentración y que la agredió sexualmente. Su voz, su risa, sus palabras, todo hace indicar que es él, pero su marido cree que todo forma parte de la obsesión de la mujer por lo vivido en el pasado, dando comienzo una lucha constante e intensa por descubrir la verdad.



La historia cuenta con un duelo interpretativo explosivo entre Ben kinsgley (Gandhi) y Sigourney Weaver (Alien, el octavo pasajero). En un trabajo lleno de fuerza e intensidad, con los que dan entidad y matices a sus personajes. Dos colosos de la interpretación que regalan un enfrentamiento dialectito plagado de tensión y violencia, donde el suspense y las cuestiones personales van descubriéndose progresivamente.



En apenas cuatro paredes y tres personajes se desarrolla una trama en la que se dan cita el abuso de poder, la venganza, el dolor, la justicia, el terror, el amor y el perdón. La muerte y la doncella, es una pieza del músico clásico Schubert, convirtiéndose en un personaje más del relato, puesto que está presente en la historia en todo momento, llegando a resultar bella y desgarradora al mismo tiempo.



Un gran trabajo de Roman Polanski, dejando palpable su capacidad de generar ambientes opresivos con un envoltorio de suspense escalofriante. De alguna forma, el director recrea los fantasmas del holocausto, una etapa que marcó la vida del propio director. La muerte y la doncella, no decepciona y ofrece un trabajo altamente recomendable.











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