16 jul. 2012


A mamporro limpio

El director italiano, Enzo Barboni (Puerta abierta al infierno, Dos super dos, Le seguían llamando Trinidad, Y después le llamaron El magnífico, Renegado Jim, También los ángeles comen judías, Dos súperpolicias), se lanza a realizar un homenaje en clave de humor a los habituales Spaghetti western, encontrando a los aliados perfectos en dos interpretes que supieron explotar su lado más cómico, Bud Spencer (Tu perdonaras… yo no, Un ejército de cinco hombres) y Terence Hill (El clan de los ahorcados, Mi nombre es ninguno).

Le llamaban trinidad, presenta la historia de un simpático rufián que llega a un pueblo donde resulta que su hermano, tan caradura como él, está ejerciendo la labor de Sheriff de la localidad, lo que hace que decida quedarse a pasar unos días tranquilos por la zona. Su presencia da paso a toda una serie de situaciones cómicas, donde los enfrentamientos a mano abierta están servidos.

Producción italiana entretenida y desenfadada, con puntos cómicos acertados, apoyada en un dúo protagonista que hace las delicias del personal, repartiendo mamporros y desenfundando sus armas más rápido que ninguno en el oeste. La química que existe entre los dos protagonistas, atraviesa la pantalla con la misma celeridad con la que desenfundan sus pistolas.

Pocos son los que conciban a Bud Spencer (Un ejército de cinco hombres), sin Terence Hill (Mi nombre es ninguno) y viceversa, formaban un dúo compacto que se complementaba a la perfección, como uña y carne, transmitiendo humor a base de repartir golpes y porrazos a mano abierta.

En resumidas cuentas, Le llamaban Trinidad, sienta las bases de lo que seria un Spaghetti western desenfadado y ligero, donde sus dos protagonistas se convierten en las bases de un estilo cómico agradable e inolvidable.






















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