20 ago. 2012


La corrección no es suficiente

Le falta garra y entusiasmo a esta película que pretende plasmar el relato tenebroso e inquietante de Oscar Wilde, donde se nos presenta a un hombre de belleza envidiable que firma un pacto con el demonio para mantenerse impecable con el paso del tiempo.

A pesar de contar con las bases de una trama firme de la que pueden sacarse diversas lecturas, como la degradación del ser humano con el tiempo, el precio de la belleza y la esclavitud que supone la adaptación, se queda en lo superficial. A pesar de ello, como ocurre con Dorian Gray la historia presenta un atractivo envolvente que hace que permanezcamos atentos a la degradación que sufre el alma del personaje hasta pudrirse en su interior bajo un envoltorio de belleza impoluto.

En su puesta en escena se echa en falta un tono más oscuro y perturbador con una ambientación más cercana a la del cine gótico y de terror. Una adaptación pobre, que, de haberse tratado con mayor respeto hacia la obra original y desarrollada con mayor entusiasmo, hubiera resultado mucho más efectiva y atrayente.

Esta nueva adaptación de El retrato de Dorian Gray, no deja de ser correcta en todos sus apartados, pero acaba por resultar fría y sin alma. Correcta para los tiempos que corre el cine contemporáneo, pero no redonda.








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