8 ago. 2012

Jade (1995)


Sexo sin erotismo en una trama engañosa

El mismo guionista de Instinto básico repite las tendencias de crimen y sexo presentadas con anterioridad, trabajando en esta ocasión con el director William Friedkin (El exorcista), que no logra repetir el éxito de Instinto básico. 
Queda patente que por mucha carga sexual que posea la trama y por mucha sensualidad que desprenda Linda Fiorentino (La última seducción, Donde esté el dinero), es necesaria un arma de mayor calibre, como puede ser un buen argumento consistente.



Un famoso millonario aparece decapitado en una habitación, David Caruso al que muchos reconocerán por un papel similar en la serie C.S.I, interpreta aquí al ayudante del fiscal encargado de investigar el caso, que apunta a una trama de sexo, chantaje e intereses políticos. Trama de suspense correcta, que mantiene el pulso narrativo con la aparición de nuevas pruebas y crímenes que apuntan a algo más que un caso sencillo.



Lamentablemente se pierde en una noria de escenas sexuales y persecuciones interminables por las calles de San Francisco, donde su director repite la fórmula que le funcionó en French Conection, pero en este caso resultan ser demasiado prolongadas e innecesarias. Del mismo modo, la carga erótica no resulta satisfactoria, las escenas sexuales muestran mucho más de lo que insinúan, se abusa en exceso de las secuencias de sexo sin necesidad, ya que a partir de un determinado momento no aportan nada nuevo a la trama criminal.



Por su parte Linda Fiorentino, demuestra una capacidad interpretativa inversa a su facilidad por mostrar su cuerpo desnudo.
En este caso nos encontramos con una historia que se tambalea por éstos y otros pilares que no tienen la consistencia argumental necesaria, haciendo que la resolución de la misma resulte ligeramente tramposa.



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