13 ago. 2012

Última llamada (2002)


La esencia en frasco pequeño

En apenas unos metros cuadrados, con un largometraje de escasa duración y con un bajo presupuesto, Joel Schuumacher es capaz de realizar una historia trepidante, llena de suspense y tensión con moraleja.
Basada en una idea original que tiene la huella de Hitchcock, nos presenta a un hombre de negocios que emplea habitualmente el teléfono móvil, que deberá usar la cabina de teléfono para realizar una llamada importante. Entra en ese momento en una pesadilla de la que le será difícil salir.
Todo sucede alrededor de la cabina, un hombre amenaza al protagonista, diciéndole que si abandona la llamada caerá mortalmente herido bajo un disparo certero.
A partir de ese momento, se suceden las situaciones de peligro y máxima tensión, en lo que resulta un ejercicio inteligente, bien construido, en el que todo fluye alcanzando unas elevadas cotas de suspense, en las que entrarán en juego algo más que la vida del protagonista.
Sorprende la capacidad de generar una historia atractiva con pocos elementos, alrededor de un hombre en el interior de una cabina de teléfono, en la que en todo momento ocurre algo que mantiene la atención del espectador.
La esencia pura se guarda en frasco pequeño, un juego trepidante que se desarrolla en pocos metros cuadrados, llenos de energía, intensidad y suspense con un trasfondo moral.

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