30 sept. 2012


El hostel se viene abajo

Volvemos a encontrarnos con una nueva secuela de Hostel que repite las pautas y premisas presentadas en la primera versión, pero que carece del efecto sorpresa y de la contundencia de sus predecesoras, resultando monótona y mediocre.


Es el mismo material, pero comete el error de trasladar la acción a otra zona, donde se nota la ausencia del director, Eli Roth (Hostel  y Hostel 2), ya que lo que antes resultaba nauseabundo y perverso, aquí se reduce a un juego sangriento del montón, falto de garra y de intensidad. Con un elenco de actores propio de un telefilme, mediocre, que no transmite nada y hace que no despierte un mínimo de interés por saber cuál será el destino que les espera a las victimas.


El director emplea las mismas herramientas de terror, los mismos litros de sangre, pero comete el error de olvidarse de la atmósfera oscura y siniestra que rodearon a las anteriores versiones, empleando, en algunos momentos, unos efectos especiales innecesarios que no son contundentes y no resultan realistas. Es más efectiva una motosierra.


El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento vulgar y poco cuidado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras producciones.


El éxito que cosechó Hostel empieza a flojear, las bases que sirvieron de apoyo a la franquicia se resquebrajan e inevitablemente se derrumba, descendiendo a los pozos del olvido y la mediocridad.












2 comentarios :

  1. Otra más,lo único q demuestra es q si Roth no la conduce aún es más infumable,lo q le da cierto merito y es q aunque copie,revise y pierda el ritmo,hay q reconocerle q le gusta el género y le pone ganas.Para cuando un Eli Roth original???

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    1. Estamos de acuerdo, el Hostel se va al carajo ya...

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