27 sept. 2012


Sin paliativos

Tradicional y previsible historia de venganzas, que nos presenta a un hombre de negocios felizmente casado y padre de familia, que ve truncada su satisfactoria vida por el asesinato de su hijo a manos de una banda callejera.
Al intentar combatir la violencia, con la violencia y el odio, el personaje principal presenta una degradación y transformación que lo conducirá a convertirse en lo que más odia.

El hilo argumental de la trama no presenta novedades y todo se recoge en una historia mil y un veces contada, pero cuenta con la mano del director de Saw y la presencia de Kevin Bacon (Temblores, J.F.K.: Caso abierto), que logran elevar la calidad del conjunto, que por el estilo visual, bien podría enmarcarse en un telefilme de bajo presupuesto. 

El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento elegante y cuidado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras producciones.
Lo que consigue su director, es imprimir una intensidad y agresividad contundentes, sin concesiones para la galería, atroz, con escenas de violencia repletas de sangre y agresividad sin ningún tipo de paliativo.

La historia presenta signos de debilidad en su guión, que en algunos momentos resulta inverosímil, pero que apoyado en la interpretación de Kevin Bacon y en el descenso a los infiernos de su personaje, logran sustentar en cierta medida el oleaje de violencia que presenta.




2 comentarios :

  1. Una buena crítica :) nada mas que añadir, como dices... ante la falta de calidad y originalidad, es mucho mas "oscura" de lo "normal" y eso le da un punto

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  2. Gracias por la visita y el comentario. Coincidimos.

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