27 sept. 2012


Misterio sepultado

Inevitable secuela del Sherlock Holmes de Guy Ritchie, tras el apabullante éxito comercial que cosechó la primera entrega.
Pierde el efecto sorpresa y vuelve a manejar elementos que en cierta medida funcionaron en la primera parte, pero que en esta ocasión resultan reiterativos y abusivos.
La personalidad y el desarrollo de los personajes, resulta una caricatura de las figuras creadas por Arthur Conan Doyle, que quedan retratados entre pinceladas de humor y excesos.
Cualquier atisbo de suspense y misterio, queda sepultado entre los escombros de innumerables secuencias de acción explosivas, que solo sirven para que su director se divierta empleando las más actuales y caras tecnologías que existen en el mercado tecnológico.
El elenco de actores, incluido el perro de los protagonistas, se limita a repetir sus papeles sin esmero, salvo la hilarante e histriónica sobreactuación de Robert Downey Junior en el papel de Holmes, el resto es irrelevante, incluida la desperdiciada presencia de Naomi Rapace.
Solo en su recta final, la trama adquiere un toque de misterio y tensión notable, en el que muestra un juego inteligente y macabro, que enfrenta a Holmes con su archienemigo Moriarty. Una lástima que la esencia del misterio y el enfrentamiento intelectual entre los dos grandes competidores no quede plasmada a lo largo de todo el metraje.
Se puede hacer cine inteligente, atractivo, dinámico y divertido, sin necesidad de hacer uso de fuegos pirotécnicos y movimientos de cámara mareantes.
La esencia de los personajes y el misterio, se difuminan entre el alboroto y la humareda generada por tantas secuencias de acción, una lástima.

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