5 oct. 2012

American History X (1998)


La violencia engendra violencia

Soberbia apología contra el racismo y la intolerancia, atrevida, contundente y desgarradora que no deja indiferente.
Tras cumplir condena por el asesinato de dos hombres negros, un joven skin head de ideología neonazi, regresa a su hogar con la intención de alejarse del mundo de violencia del que fue participe en el pasado y desvincularse de los movimientos racistas. Pronto descubrirá que no será una tarea fácil, ya que su hermano esta siguiendo sus pasos, al considerarlo un ídolo.


La relación entre los hermanos es uno de los puntos fuertes de la trama, junto con las vivencias y la clara evolución que desarrollan los personajes, en un mundo plagado de violencia. La historia presenta una denuncia social y un retrato de un estilo de vida fuertemente vinculado con ideología neonazi, racismo, agresividad, intolerancia y violencia.


Cuenta con un reparto solvente y se apoya en la descomunal y desbordante interpretación de Edward Norton (Birdman, Todos dicen I love you, El gran Hotel Budapest, Las dos caras de la verdad), que irradia fuerza en cada gesto y mirada, acompañado por un acertado, Edward Furlong (Terminator 2, El cuervo 4).


La transformación física por parte del actor para el papel es impresionante, pero no solo se reduce a eso, Edward Norton es capaz de mostrar las dos caras de una misma moneda, llegando a parecer que nos encontramos ante dos personas totalmente distintas. Por un lado ofrece el aspecto más fanático, agresivo, violento y contundente de su personaje, para más adelante mostrar un hombre sereno, inteligente y libre de prejuicios, dejando patente la evolución que ha sufrido a través de las vivencias que le han acompañado.


El director ofrece secuencias llenas de intensidad y dramatismo, empleando el blanco y negro para presentar las vivencias del pasado, logrando que el ritmo sea efectivo y que se aprecien los paralelismos existentes entre los comportamientos que presentan los dos hermanos.


Desgarradora y descorazonadora, fiel reflejo de que los fanatismos no conducen a nada bueno, la historia recuerda que el pasado forma parte de nosotros y que es importante aprender del mismo, para no cometer los mismos errores. La violencia engendra violencia, el rencor y el odio son los barrotes de una prisión que no deja vivir en paz.




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