21 oct. 2012


Terroríficamente mala

Una joven queda como encargada de limpiar y cerrar las puertas de un internado francés, pero pronto empezará a sospechar que no es la única persona que esta en el recinto.
Nos encontramos ante una producción francesa de terror que intenta emular y continuar con el éxito de crítica y público cosechado por la película dirigida por Alexandre Aja, Alta tensión.


Su guionista y director, Pascal Laugier (El hombre de las sombras, Martyrs), da sus primeros pasos en la dirección, apuntando maneras y ofreciendo un relato prometedor aunque no redondo.


Genera una atmósfera de supuesto terror alrededor de extraños y espeluznantes sonidos que acompañan a la joven a través de los profundos y oscuros pasillos del internado, pero no llega a alcanzar las cotas de terror que pretende. Lamentablemente, la historia que presenta carece de coherencia y resulta un relato inconexo, sin ningún tipo de rigor narrativo, que llega a aproximarse a algo letárgico.


El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento pobre y descuidado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras producciones. En este punto es inevitable encontrar ciertos paralelismos con algunos clásicos del terror y el suspense, como: Hasta el viento tiene miedo y La residencia.


Para que una película de terror resulte mínimamente atractiva, debe tener una trama que posea un cierto interés. No todo se puede construir a base de efectos de sonido, hace falta un argumento sólido y atractivo. Ésta que nos ocupa es una historia que navega por las profundidades de lo mediocre y absurdo. En resumidas cuentas, poco se salva de El internado.



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