12 oct. 2012


Equilibrio perfecto entre comedia y misterio

Película redonda en la que Woody Allen encuentra el equilibrio perfecto entre el suspense y la comedia, en la que realiza un acertado homenaje el cine clásico con claras referencias a Perdición y La dama de Shangai, con un guión original lleno de desparpajo, fluidez y frescura.
La muerte de una mujer y el comportamiento posterior de su viudo, despiertan sospechas en su vecina, que iniciará el seguimiento y búsqueda de posibles pruebas que demuestren que la muerte de la mujer no fue natural, sino que fue un asesinato urdido por su esposo.
Partiendo de esa base, Woody Allen es capaz de reunir sus habituales fobias y pensamientos alrededor de la figura del matrimonio, el deterioro, los celos y la chispa que emerge por una nueva ilusión, sin alejarse de la trama criminal.
Logra que las piezas que maneja encajen sin desentonar, creando un engranaje que hace que la trama avance con una fluidez inusitada a través de la sucesión de situaciones cómicas, que llegan a ser desternillantes, con unos diálogos fluidos y llenos de energía.
No solo consigue despertar más de una carcajada, sino que la trama criminal se beneficia del sentido del humor que destilan las secuencias, convirtiéndose en una pieza perfecta que no deja ningún cabo suelto.
Como no podía ser de otra manera, todo ocurre en la ciudad que no duerme, Manhattan.

1 comentario :

  1. Totalmente de acuerdo con tu crítica sobre esta película. Fue de las primeras que vi de Woody Allen, y con la que definitivamente me conquistó. Esa forma de mezclar varios registros en una película y alrededor de un tema nuclear, en este caso un asesinato, sin incoherencias y haciendo reír constantemente sin dejar su dramatismo vida-muerte, monotonía- cambios, creo que hasta ahora sólo lo consigue este señor.

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