17 nov. 2012


Trepidante e inverosímil entretenimiento

Un hombre paraliza a toda una ciudad al asomarse a la cornisa de un hotel con la intención de suicidarse, haciendo tambalear la tranquilidad de ciertos individuos que están vinculados con él.
Desde el momento que atraviesa la ventana de su habitación para exponerse desde uno de los pisos mas elevados de la ciudad, la trama da comienzo, con un ritmo intenso y frenético que no decae en ningún momento.

Cuenta en su reparto con nuevas caras prometedoras del cine de acción como Sam Worthington (Tierra de asesinatosLa deuda) y Jamie Bell (Resistencia), que deja algún guiño hacia su papel de Billy Elliot y el veterano y siempre eficaz Ed Harris.
Maneja con astucia los tiempos y expone con acierto la situación que ha llevado al personaje a subirse a la cornisa, ofreciendo una mezcla acertada de suspense y acción.

Posee diversas secuencias que hacen aguantar la respiración y que poseen diálogos originales e inteligentes, el único pero, que se le puede achacar, es que gran parte de lo que ofrece resulta inverosímil.
Resulta poco convincente que una joven pareja inexperta, cuente con materiales específicos para el robo y que sea capaz de realizar incursiones en edificios, más propias de la saga de Misión imposible.

Así pues, se trata de una trepidante y vertiginosa historia de acción y suspense, que se olvida de la lógica y de las leyes de la física, para ofrecer un entretenimiento previsible y que se saca algún que otro truco de la chistera, para ofrecer un desenlace estándar.



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