28 nov. 2012



No es momento para cuentos

Un niño ha caído en manos de una mujer caníbal. Mientras ella prepara el guiso, el pequeño le va leyendo historias de terror. Una excusa gratuita y forzada para encadenar tres historias de terror dentro de una misma película, reuniendo a grandes figuras del género de terror y suspense, como Sir Arthur Conan Doyle, George A. Romero, Stephen king y Michael McDowell. El nexo de unión entre las tres historias carece de consistencia y resulta inverosímil, ¿quién se pone a leer cuentos de terror antes de ser cocinado?


Cada historia ofrece ligeras dosis de suspense y terror, pero no gozan de una gran calidad, ni en el apartado técnico, ni en el argumental. El primero de los relatos presenta la clásica historia de una momia que renace para sembrar el terror, donde únicamente destaca la participación de Steve Buscemi (Reservoir dogs, Con air, Pulp Fiction) y Christian Slater (Amor a quemarropa, Hard rain, Alarma nuclear), abriéndose paso en el mundillo de Hollywood con pequeños papeles; algo que también hace la ganadora del Oscar, Julianne Moore (Siempre Alice, Non stop, Hannibal, Misteriosa obsesión, La sombra de los otros, Evolution, Boogie nights).


La segunda de las historias que da nombre al titulo de la película, El gato infernal, ofrece un relato corto ideado por Stephen King, que resulta sumamente inverosímil y cómico al presentar a un gato que posee verdaderas habilidades para el crimen.


Finalmente, el tercero y último de los relatos que cuenta el niño, resulta ser el más atractivo, al girar entorno a la promesa que hace un hombre a una gárgola para salir ileso del ataque de esta última.


Los efectos especiales y la calidad técnica en cada uno de los tres relatos dejan en evidencia las limitaciones y carencias de la producción, algo que juega en su contra, pero que no deja de tener un encanto especial. El hecho de que los relatos sean cortos, livianos y sencillos, ayuda a ofrecer un ritmo fluido, sin que el interés por el conjunto decaiga, pero las únicas dosis de terror se manifiestan en los apartados técnico e interpretativo, resultando éstos verdaderamente terroríficos.


Como suele ocurrir con muchas de las producciones que van ligadas al nombre de un autor, como Stephen King, El gato infernal tiene ese aire de producción de serie B con buenas intenciones. Por desgracia, como suele ocurrir con las películas que presentan varios relatos, éstos no ofrecen ni despiertan el mismo interés en el espectador, algo que juega en contra del conjunto de la película.


En resumidas cuentas, El gato infernal se convierte en una entrañable película de terror, ideal para hacernos compañía en una noche de Halloween en la que queramos pasarlo bien con extrañas y jugosas historias de terror.





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