17 nov. 2012

La trampa del caimán (1996)


Víctimas de su propia trampa

Tras un frustrado robo, tres atracadores se refugian en un bar tomando como rehenes a cinco personas.
Primera incursión de Kevin Spacey en el mundo de la dirección, ofreciendo una obra casi teatral, que resulta fallida en muchos aspectos.
Cuenta con un reparto desaprovechado, que resulta inútil ante la falta de garra de la trama, con multitud de incoherencias, repleta de diálogos vacíos que derivan hacia un desenlace precipitado e incompleto.
La trama resulta parsimoniosa, carente de intensidad, los personajes son una pieza más del mobiliario, sin llegar a transmitir la sensación de agonía que puede suponer ser un rehén, ofreciendo diversos comportamientos que se alejan de la lógica.
Kevin Spacey tiene las piezas adecuadas para formar un buen puzzle, pero no sabe encajarlas y acaba por ofrecer un trabajo incompleto, que no resulta satisfactorio.
La trampa del caimán albino se presenta como una argucia inteligente y voraz de la naturaleza, pero aquí se convierte en una mediocre trama, parsimoniosa e insulsa, en la que las victimas del caimán son su propio reparto y su director, víctimas de su propia trampa.

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