7 nov. 2012

Los juegos del hambre (2012)


Juegos mediocres

Adaptación de la novela de Suzanne Collins que ofrece el primer episodio de lo que todo apunta a que será una nueva saga, de la que los productores sacarán grandes beneficios económicos.
Presenta una visión futurista en la que los Estados Unidos pasaron a llamarse Panem, una zona controlada y rodeada por diferentes distritos, los cuales se ven obligados a entregar una pareja mixta para participar en los juegos de guerra.
Una joven se ofrecerá voluntaria para participar en los juegos, con el fin de salvar la vida de su hermana.
La trama a penas dedica tiempo a la hora de presentar y desarrollar a los personajes, centrándose en mostrar los entresijos que rodean a los famosos juegos del hambre.
Se centra en exceso en describir y mostrar el proceso de selección, entrenamiento y procedimientos que se siguen, entrando en detalles de una forma muy meticulosa, que no aportan nada a la historia y que si se hubiera prescindido de ellos, ésta hubiera ganado en fluidez y dinamismo.
Las diferencias que presentan los dos mundos que ofrece, resulta descomunal y donde en un lado existe hambre y pobreza, mientras que en el otro viven opíparamente, dedicando sus beneficios económicos a generar un producto televisivo que mata personas, en lugar de salvar a los que mueren de hambre.
El estilismo y el maquillaje pretendiendo ser futuristas, resultan ridículos y mediocres, junto con unos efectos especiales pobres para una producción de estas características, donde gran parte de los escenarios que muestra no transmiten un mínimo de realismo.
Lo único que destaca en su reparto es la actriz protagonista Jennifer Lawrence que logra insuflar energía y personalidad fuerte a su personaje femenino, dejando en evidencia las pobres participaciones de Donal Sutherland y Woody Harrelson, que se pasean por la historia como meros utensilios de mobiliario.
El desarrollo de la acción resulta frió, parsimonioso y previsible, carente de momentos dignos de mención, donde todo recuerda a cosas vistas anteriormente en otros trabajos, que presentaban las mismas bases, con la diferencia de contar con verdaderos momentos de tensión. Es como si estuviera guardando lo bueno para las futuras siguientes partes, pero de esta manera no consigue ofrecer un producto satisfactorio.
En términos generales le falta ritmo, credibilidad, intensidad y garra para conseguir mantener la atención.

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