7 nov. 2012

Sexy beast (2001)


Un monstruo de la interpretación

Un hombre vive feliz y placenteramente con su mujer en una villa alejada del mundanal ruido, tras haber pasado nueve años en prisión, toda la calma se truncará en el momento en que aparece en escena un viejo conocido de fechorías, que pretende dar un nuevo golpe.
El punto fuerte de la historia reside en la potente y descomunal interpretación de Ben Kingsley, que ofrece uno de esos personajes llenos de intensidad y agresividad, alejándose de cualquier parecido con trabajos anteriores de este actor, mostrando su versatilidad, siendo capaz de encarnar a un hombre de paz, en Ganghi y en ésta, a un voraz criminal. Nada ni nadie, es capaz de hacer sombra a su interpretación, por la que fue nominado al Oscar como actor secundario, pero su papel y su presencia, son tan inmensas que bien podría haber sido el protagonista. Un monstruo del mundo de la interpretación, que devora la pantalla.
La historia en si, no cuenta nada del otro mundo, se apoya en ligeras dosis de humor, pero resulta inconexa e incoherente, sin lograr resultar atractiva por si misma.
En los momentos que desaparece de la pantalla la figura de Kingsley, la trama resulta anodina e insulsa.

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