8 dic. 2012


Retrato superficial

Recoge los demoledores y truculentos crímenes que cometieron la pareja de asesinos en serie más tristemente célebre de América, la formada por Henry Lee Lucas y Ottis Toole.
Rodada con bajo presupuesto, exprime al máximo sus posibilidades, para presentar una obra oscura, truculenta, fría, distante, impactante y aterradora, que pretende retratar el perfil de un psicópata.
Recrea con frialdad los asesinatos y se olvida de adornar la historia con ningún tipo de artificio, ofreciendo una visión clara y retorcidamente contundente de los atroces crímenes que llegaron a cometer.
Obra de matices sobrios, con una ambientación y dirección sórdida, brusca y conscientemente seca, que comete el error de limitarse a ofrecer secuencias e imágenes morbosas, olvidándose de generar un argumento sólido.
Se limita a recrear los asesinatos, pero entre ellos no existe un nexo de unión que mantenga el interés por el desarrollo de la historia, que acaba por resultar inconexa.
Cae en una descripción sencilla de unos personajes, que a priori podrían haberse desarrollado con mayor hincapié, evitando caer en las típicas justificaciones, que se apoya en los malos tratos y abusos sexuales vividos en la infancia.
Lo más destacable sin duda la interpretación fría y seca que ofrece Michael Rooker, para encarnar a un personaje que tiene la capacidad de matar sin ofrecer un atisbo de culpabilidad, con la misma facilidad de quien va a comprar unas cervezas.
Se limita a ofrecer un retrato superficial del asesino Henry Lucas, con una imagen casi documental que genera una atmósfera áspera, que conduce a los infiernos de la maldad, pero que resulta únicamente resulta morbosa, vacua e inconexa.

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