5 ene. 2013


Contenida, contundente y emotiva

La única conexión de un hombre con el mundo, es una niña, cuya madre esta relacionada con el mundo de las drogas. El secuestro de la menor, despertará del silencio al hombre sin pasado.
Película de acción con un ritmo inicial contenido y reservado, como el propio protagonista, que va presentando paulatinamente a los personajes y las situaciones de riesgo a las que se ven expuestos.
Presenta un argumento con una premisa sencilla, un hombre reservado y misterioso, se adentra en el mundo de la mafia y las drogas, para recuperar a la niña que siempre le habla, cuando él pretende mantenerse aislado de todo.
Se desata en ese momento una búsqueda implacable y contundente, que ira desvelando los entresijos que se encuentran tras el secuestro de la joven y los misterios que rodean al personaje principal.
Desde el silencio y la soledad, se desata una trama de acción impactante y visceral, en la que las emociones traspasan fronteras, con la misma facilidad que una bala un corazón.
La relación que se muestra entre la niña y el protagonista, resulta emotiva y especial, logrando ser un punto fuerte, para el devenir de la historia.
Destaca la interpretación contenida y contundente que ofrece de su personaje atormentado por el pasado, Bin Won, que vería premiado su trabajo como mejor actor de Corea.
La trama, junto con el protagonista, va destapando los secretos que se esconden tras el rapto de la menor y del pasado del hombre, ofreciendo una implacable búsqueda de la verdad, que no dejará títere con cabeza. Se apoya para ello en unas secuencias de acción, ágiles, contundentes y bien coreografiadas, llenas de violencia, que contrasta con la capacidad de emocionar de una amistad, que surge entre dos extraños que se complementan.
Una historia contenida, apoyada en estereotipos, que rompe el silencio a base de una contundencia implacable que llega a emocionar.

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