24 ene. 2013

Crutez con encanto

Ahora que el cine se rige por modas, manejo del mercado de grandes productoras y que los superhéroes invaden las pantallas de cine de todo el mundo con unos aplastantes y apoteósicos efectos especiales, colocando a Los vengadores, X- men, Superman, Hulk, Batman, Spider-man y compañía en los primeros puestos de taquilla, considero que es buen momento para rescatar del olvido a uno de los grandes héroes del mundo cinematográfico, héroe por no contar con una gran producción a sus espaldas, por apostar por lo más estrafalario y genuino para triunfar, nada más y nada menos que una buena fregona para limpiar las calles de maleantes, El vengador tóxico.


Nos encontramos ante ese tipo de productos propios del cine B o Z, incluso, donde los responsables de la película sacan lo mejor de lo peor para ofrecer al espectador una historia sencilla y efectiva, en la que el típico marginal del colegio comprueba como tras una mala broma de la gente que le rodea, termina por caer en un balde lleno de productos tóxicos que le convierten, por accidente, en todo un engendro. A partir de ese fatídico momento, el protagonista se dedicará a buscar a los responsables del accidente y hacerles pagar de la forma más sucia posible.


No quiero que nadie se engañe, no nos encontramos ante una gran película, presenta diversas carencias en lo que respecta al apartado técnico e interpretativo, pero, curiosamente, pasan desapercibidas, gracias al carisma y la simpatía que despierta el protagonista en el espectador. Curiosamente, el hilo argumental de El vengador tóxico, no se aleja de las historias habituales de superhéroes, presentando diversos paralelismos con las historias tradicionales, convirtiéndose en una especie de homenaje en forma parodia de muchos de ellos.


El vengador tóxico recoge un nuevo tipo de antihéroe, alejado de los cánones de belleza y estilismo de los héroes tradicionales, imparte justicia con su fuerza sobrehumana y con una fregona como única arma para limpiar las calles de la injusticia y el abuso. No nos encontramos ante una gran obra, ni pretende serlo, cuenta con un estilo visual cutre, hortera y cochambroso, acompañado de unas ridículas y bochornosas interpretaciones, pero tras su pobre y descuidada apariencia, esconde un encanto especial. La clave de su encanto reside en que no se toma en serio a sí misma y parodia las pautas y características que presentan los héroes tradicionales y las lleva al terreno del gore, siendo uno de sus puntos fuertes el humor ácido que desprende desde el primer instante.


Cuenta con una música pegadiza e inolvidable que ayuda a elevar la categoría de la película, ofreciendo unas peculiares secuencias de combate en las que el protagonista hace frente a todo tipo de problemas con una buena fregona. Resulta complicado calificar o catalogar esta película como buena o mala, lo mejor que puedo decir es que habrá gente a la que no les guste o les atraiga lo más mínimo, pero considero que puede gustar a todos aquellos que quieran ver algo atrevido, peculiar y lleno de humor, donde encontrarse con otro tipo de superhéroe. Para los que hayan leído esta crítica y se dejen llevar por los prejuicios, quiero hacerles saber que si piensan que El vengador tóxico es mala, que esperen a ver sus secuelas, que las tiene.


Espero que encontréis los suficientes puntos de interés y alicientes, como para lanzaros a ver esta peculiar y encantadora producción.



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