2 feb. 2013


Montaje espacial

Tres astronautas van a cumplir su sueño de viajar a Marte, pero justo en el momento de despegar reciben órdenes de abandonar la nave y se les fuerza a realizar una farsa, con el fin de hacer ver que han pisado Marte.



Atractivo punto de partida conspiratorio, que maneja con astucia las sospechas que rodearon al viaje del hombre a la luna, en las que diversas imágenes hacían dudar de su veracidad, como si todo formara parte de una artimaña que tenía como fin confirmar la hegemonía de Estados Unidos en la carrera espacial.



Así su director, Peter Hyams, traslada esas sospechas en un posible viaje a Marte, plasmando cómo un país como Estados Unidos podría emplear todos los medios que tuviera a su disposición, para hacer creer al mundo que había coronado el planeta rojo.



La idea es buena y queda expuesta con acierto, manejando con habilidad los hilos de una conspiración mundial, que tiene como fin obtener beneficios económicos para promover la exploración espacial.



Cuenta con una historia paralela que lleva a cabo un periodista que ha recibido una valiosa información por parte de un buen amigo, un técnico de la NASA que ha desaparecido sin dejar rastro tras descubrir anomalías en las comunicaciones.


En algunos momentos pierde intensidad, pero sigue manteniendo con destreza el interés por saber que les ocurrirá a los astronautas.



El director maneja con buen pulso el suspense y el aroma de conspiración que rodea a toda la trama, pero flojea en la realización de algunas secuencias de acción, que resultan pobres e inverosímiles.



Ofrece una interesante y atractiva trama de artimañas y conspiraciones, que deja diversas cuestiones y planteamientos de interés en el aire.

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