2 feb. 2013

Prometheus (2012)

Hipnótica

Un grupo de investigadores realiza un viaje espacial con el fin de encontrar respuesta a la pregunta que siempre ha perseguido a la humanidad, el origen de la vida.
Ridley Scott regresa al género de la ciencia ficción que tan buenos resultados le dio con Blade Runner y Alien, el octavo pasajero. Se rodea de su mejor equipo técnico, para crear un relato de un cuidado estilismo visual, grandilocuente y palpable que genera una atmósfera perturbadora y opresiva, alrededor de la búsqueda del origen del ser humano, tocando temas de una profundidad notoria, que en muchos momentos se quedan en la superficie.
Uno de los apartados en los que flojea, es en su guión, un tanto forzado por las condiciones que rodean a la trama, ya que intenta encajar las piezas de un puzzle que para unos ya estaba acabado y que para otros no significará nada.
Pero indudablemente es indiscutible la capacidad y atrevimiento de Ridley Scott para volver a sumergirse en el mundo de la ciencia ficción, logrando generar una trama en la que las imágenes y las secuencias que ofrece, están llenas de una belleza hipnótica aplastante.
Maneja con energía e inteligencia los tiempos y ofrece verdaderos momentos de suspense y dosis de terror, que están impregnados por la intensidad innata que es capaz de transmitir su director.
Si alguien podía volver a visitar el universo que generó en otra época, ese es Ridley Scott, que intenta mantenerse fiel a su legado cinematográfico, aunque a pesar de la calidad visual y ambiental que atesora esta Prometheus, promete más de lo que ofrece.
Se aprecian ligeras licencias arguméntales para hacer encajar las piezas, y el desarrollo de los personajes y las interacciones que se producen entre ellos, son en muchos casos irrelevantes y simplemente anecdóticos.
Dentro de todo el reparto destaca la intensidad y personalidad que aporta Naomi Rapace a su personaje y la inquietante presencia de Michael Fassbender.
El resto del reparto pasa sin pena ni gloria por el relato, donde da la sensación de no haber sabido sacar partido de la presencia de Charlize Theron, que queda relegada a un segundo plano y la incomprensible participación de Guy Pearce, que pasa desapercibida, escondido tras una excesiva capa de maquillaje, en un papel que bien podría haber sido interpretado por un veterano actor.
A pesar de algunas deficiencias arguméntales y de un desarrollo de personajes simplista, ofrece un viaje espacial en el que se encontrarán algunas sorpresas, respuestas y que planteará nuevas cuestiones y retos.
Gustará a unos y a otros defraudará, pero no deja indiferente a ninguno, posee una calidad hipnótica encomiable.

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