26 mar. 2013


Reunión en el círculo rojo

Dos figuras del crimen, uno tras su paso por la cárcel y el otro custodiado por un agente de policía, coinciden fortuitamente tras salir del control policial al que estaban sometidos y deciden unir sus fuerzas para dar un último golpe.
Jean-Pierre Melvilla director y guionista, recrea con su habitual estilo pausado y sobrio, una de las mejores muestras del cine negro francés.
Desarrolla paulatinamente la situación que rodea a cada uno de los personajes, ofreciendo una presentación clara y concisa de los mismos, sin necesidad de grandes diálogos, plasma los vínculos de camaradería y amistad que les unen, con silencios y miradas.
La historia tiene el sello característico de su director, capaz de recrear cada situación y cada instante meticulosamente, depositando todo el esmero y cuidado en los más pequeños detalles, siendo capaz de recrear con veracidad un robo de joyas.
Deposita la totalidad del protagonismo en el género masculino, dejando en segundo plano la figura femenina, convirtiendo la película en una historia llena de testosterona.
Se apoya en un elenco de actores de renombre del cine francés, entre los que destaca la presencia certera y fría de Alain Delon, capaz de llenar la pantalla con el silencio de su mirada.
Como aventura el prologo, si unos hombres incluso aunque ellos lo ignoren deben volver a encontrarse un día, pese a lo que les haya podido suceder y los caminos que hayan seguido, ese día deben reunirse en el circulo rojo, en este “circulo rojo” se reúne lo mejor y más representativo del cine negro francés.
Un elenco de actores en estado de gracia conducidos por un director, que maneja con buen pulso el tiempo y es capaz de otorgarle significado a los silencios.


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