26 mar. 2013

J. Edgar (2011)


Abarca más de lo que puede

Clint Eastwood aborda y recrea la vida y acciones de uno de los hombres más influyentes y poderosos de América, el director general del F.B.I, Edgar Hoover.
Proyecto ambicioso en el que Eastwood se rodea de sus técnicos habituales, ofreciendo un estilo visual elegante y cuidado, trasladándonos a las diferentes épocas que vivió Estados Unidos durante la creación y desarrollo del F.B.I bajo las órdenes de Edgar Hoover.
El esquema argumental no es sólido y presenta diversas irregularidades de ritmo y ante las amplias posibilidades que ofrecía contar la vida de uno de los hombres más influyentes de América, quedan en la sombra diversos hechos históricos que no quedan plasmados con profundidad.
Se limita así a reflejar las relaciones personales que rodearon a Edgar Hoover, principalmente ofreciendo la relación influyente que ejercía su madre sobre el, su condición sexual y el deterioro que supuso su largo periodo en el departamento del F.B.I.
De esta forma, muchos de los puntos de interés que rodearon a la vida de Edgar Hoover, quedan relegados a un segundo plano y se limita a ofrecer los temores y la gran influencia que fue alcanzando el director del F.B.I, con las informaciones que obtenía de diversas personalidades influyentes.
Ofrece el temor y debilidad que existía en la época que Hoover alcanzó el mando y como con sus ideas fueron desarrollándose y plasmándose con el fin de mantener la ley y el orden, enfrentándose a los grupos que él consideraba un riesgo para el país.
Muestra el temor y carácter casi paranoico de un Hoover, que se empeña en mantener los valores inculcados por su madre, luchando contra el comunismo, el alcohol, manejando informaciones de las conductas sexuales de diferentes cargos influyentes.
Así pues en su empeño de controlar y evitar cualquier amenaza para su país, se convierte en una propia amenaza, de igual o mayor peligro del pretende hacer frente, mostrando el deterioro que sufrió al entregarse con tanta fuerza en sus labores.
Eastwood desmitifica al personaje de Hoover y ofrece una versión diferente de la imagen que se ofrecía del director del F.B.I, mostrando sus temores y muchos de sus secretos, demostrando así, que no hay nadie libre de pecado.
En su afán por plasmar el amplio abanico de posibilidades que ofrecía llevar a la pantalla la vida de Edgar Hoover, gran parte de los hechos históricos que rodearon al personaje quedan diluidos en un argumento débil y tedioso.
Uno de los puntos débiles del apartado técnico, es sin duda el maquillaje, que no resulta convincente y tras el cual, las interpretaciones de Leonardo DiCaprio y el resto del reparto quedan enterradas bajo una densa capa de maquillaje.
Una obra correcta en su ejecución, notable en su ambientación, que no llega a ser trascendente.

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