1 mar. 2013

Misión a Marte (2000)


Planetario en Marte

Incursión de Brian De Palma en el género de la ciencia ficción, ofreciendo un viaje espacial con destino al planeta rojo, Marte.
Es digno de mención el atrevimiento por parte de Brian De Palma por tomar parte en un proyecto de estas características, que se aleja del campo que mejor ha demostrado manejar, el del suspense.
El veterano director ha comenzado a ofrecer novedosas tendencias en su cine habitual, demostrando que no quiere encasillarse en un único género, intentando a su vez mostrar su versatilidad. Lamentablemente el atrevimiento no siempre va ligado con el éxito y en este caso se puede decir que Misión a Marte no cumple con las expectativas generadas, ofreciendo una trama simple, que queda marcada por dos tendencias bien diferenciadas. Por un lado intenta ofrecer una visión rigurosa del comportamiento físico de los cuerpos en el espacio, cuidando los movimientos y las metodologías espaciales, para posteriormente trasladarse en un viaje espacial que se aleja de lo realista, para dar paso a un viaje por un planetario.
Pese a cuidar el aspecto científico y su credibilidad, según avanza la trama resulta menos efectivo en sus intentos de ser creíble, pasando a ser un punto débil de la trama, ya que esta pierde en dramatismo, intensidad y acción en pos de la mencionada veracidad científica, de la que finalmente se olvida.
Como es habitual en Brian De Palma cuida a la perfeccion la imagen y el estilo visual de la historia, pero se olvida en parte de la credibilidad del relato.
Se puede decir que Mision a Marte, se convierte en un viaje a la profundidad de la oscuridad, donde ninguno de los participantes consiguen brillar en sus respectivas labores, quedando desaprovechados el talento interpretativo de Tim Robinns, Gary Sinise y el gran compositor que es Ennio Morricone, cuya banda sonora no termina de encajar en el relato de ciencia ficción que presenta y que por momentos resulta reiterativa.
Ni siquiera el apartado técnico y de efectos especiales llegan a funcionar, ofreciendo una pobre calidad en las imágenes generadas por ordenador y donde también resulta ridícula la aportación del equipo de maquillaje, que dota a uno de los personajes de una melena absurda, que claramente tiene apariencia de peluca.
Pocas son las cosas que se salvan de este viaje planetario, que comete el error de no innovar y que inevitablemente deberá hacer frente a comparaciones con 2001 Odisea en el espacio.
El único punto positivo se lo lleva el afán de innovar y de reinventarse de Brian De Palma, a pesar de no ser un producto de la calidad esperada y tomarse verdaderas libertades visuales, en la que por momentos parece que estemos visitando un planetario en el planeta rojo.

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