13 may. 2013

Falta de ideas

Una familia en pleno proceso de separación se traslada a una nueva vivienda, donde una de las hijas presenta un extraño vínculo con una caja que parece recluir en su interior a una fuerza demoníaca.
Nueva vuelta de tuerca al género relacionado con posesiones y exorcismos que llega bajo la producción de Sam Raimi (Posesión infernal, Spiderman), que cumple con los habituales puntos del genero, pero que no llega a ofrecer novedades en su desarrollo.


La trama, el desarrollo de los personajes y la interacción que se da entre ellos, quedan en un segundo plano tras los extraños incidentes que se van manifestando en la personalidad de la joven muchacha.
Ofrece momentos de tensión y terror bien planificados, gracias al empleo de unos efectos visuales convincentes, que se nutren juego de movimientos de cámara bruscos, acompañados por destellos de luz potentes y efectos sonoros efectivos.


No llega a ofrecer un guión sólido y se limita a explotar al máximo las manifestaciones del mal que se producen a través de la joven, cayendo en la imitación de circunstancias presentadas en otras producciones de las mismas características, ofreciendo claras reminiscencias de la película por excelencia de este tipo de género, como es El exorcista.
El reparto no llega a destacar, puesto que tanto el argumento como sus personajes quedan ensombrecidos por las escenas de exorcismos, evidenciando que la trama simplemente sirve para hilvanar las secuencias de terror.


Carente de la garra e intensidad necesarias, una banal y muy recurrida historia de exorcismos, que no ofrece innovaciones.
El origen del mal de este pobre argumento de terror radica en la falta de nuevas ideas de los guionistas.
Cumple con los cánones habituales, pero no llega a alcanzar cotas de tensión ni de terror esperadas, quedando en un mero entretenimiento, que dejará satisfecho a los poco exigentes.

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