16 ago. 2013

Conociendo el mal (2011)



Entre pañuelos blancos y abucheos

Conociendo el mal, hace honor a su titulo, ya que a medida que se desarrolla uno va siendo consciente de la mala calidad del producto, en el que el argumento y el comportamiento de los personajes se alejan de toda lógica, presentando una serie de situaciones forzadas y rebuscadas, que no llevan a ninguna parte.
Desde el instante que aparece Samuel L. Jackson en la puerta del protagonista, un olvidable Luke Wilson, el argumento se precipita en una carrera hacia el absurdo, pasando por los caminos de la violencia gratuita y lo ilógico, apoyándose en el vacío e incoherencia de los personajes principales.
Si uno acepta las condiciones del camino, puede que llegue a entretenerse en gran parte, gracias a la presencia perturbadora de Samuel L. Jackson que es el único capaz de ofrecer autenticidad al relato. Con su sola presencia y dos gestos habituales de su galería, consigue hacer sombra al resto del reparto, una lastima que una estrella de su calibre este viviendo momentos de crisis que le hagan aceptar este tipo de papeles.
En el momento que los responsables de la película intentan verter lógica, sobre la espesa capa de irregularidades del guión, es cuando dan ganas de ondear los pañuelos blancos entre abucheos, pidiendo que abandonen el mundo del cine.

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