16 sept. 2013


Pérdida de cordura


Lo único que realmente destaca de este relato es la interpretación con mayúsculas por parte de Sean Penn (Caza a la espía, Gangster Squad), pero el desarrollo de la trama y de los personajes no resulta satisfactorio.

Es difícil conectar con el argumento, que ofrece pinceladas del modo de vida del personaje principal y de cómo éste va descendiendo en la profunda oscuridad de la depresión y la incomprensión del mundo que le rodea.


Peca de falta de ritmo y de cohesión en todo su conjunto, en su afán por plasmar la decadencia y perdida de cordura del personaje principal, el argumento entra en una vorágine de sucesos confusos que no ofrecen un verdadero punto de interés. Los momentos de soledad y reflexiones del personaje principal, parecen mensajes políticos subliminales de la situación actual de la sociedad y de cómo todo puede venirse a bajo en un pestañeo de ojos.


A pesar de ofrecer un atisbo de crítica política y social de la etapa de Nixon, todo se limita a un retrato de la perdida de esperanza y del camino a la locura, Sean Penn sabe exprimir sus capacidades interpretativas, pero no es suficiente para darle el aprobado a la película.

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