16 sept. 2013


Sin dientes


Cuarta entrega de la ya, muy explotada y reiterativa saga de Mandíbulas (Lake Placid), que no ofrece nada nuevo, continuando con las andanzas de los supervivientes de las partes anteriores, donde siguen dando caza a descomunales cocodrilos.

Intenta ofrecer un argumento sólido con el que mantener el interés de la trama, pero indudablemente lo que capta la atención es cada uno de los ataques de los cocodrilos y éstos tardan en producirse y en el momento que lo hacen, no producen una dentellada mortal y asfixiante, quedándose en un mero tramite previsible. 
Las interpretaciones del reparto no son nada del otro mundo, y entre sus integrantes destaca el veterano y mítico Robert Englund (Pesadilla en Elm Street), que demuestra lo mal que esta el panorama económico para algunos intérpretes que gozaron de fama momentánea.


Los efectos especiales generados por ordenador, resultan pobres y saltan a la vista las limitaciones de la producción, en la que ninguno de los cocodrilos resulta verosímil, el más real, el que cuelgan de una pared a modo de trofeo.

Cuenta con las tradicionales escenas de destape de la saga, a las que se prestan jóvenes muchachas, con la ilusión de forjar de esa manera su carrera cinematográfica. Se hace previsible y a ratos aburrida, quitando por los ataques de los cocodrilos y al humor que ofrecen algunas escenas, pero pocas en general.


Es como si los cocodrilos hubieran perdido todos los dientes en las películas anteriores y en ésta Mandíbulas 4, con el titulo añadido de capitulo final, solo les quedan las mandíbulas sin incisivos.

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