31 oct. 2013


Se sigue con la misma facilidad que se olvida

Película de acción que presenta un argumento muy manido y recurrido en otras producciones similares, donde un padre que esconde su verdadera profesión, debe proteger a su hija y a el mismo de unos criminales.


Vehículo de acción que explota la presencia de Aaron Eckhart (La Dalia negra) que se beneficia de la repercusión conseguida por su papel en El caballero oscuro, para pasar a ser el protagonista principal de una trama previsible e inverosímil, que en ningún momento termina de arrancar. Se suceden las persecuciones y secuencias de acción, pero las situaciones no llegan a resultar convincentes, en ningún momento se teme por la vida de los protagonistas, ya sea por las interpretaciones o por el manejo de la acción por parte del director, estas en ningún momento transmiten la sensación de tensión y peligro necesarios para atrapar al espectador.




El último testigo no ofrece nada nuevo, se sigue con la misma facilidad que se olvida, un mero tramite que deja indiferente.

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