20 oct. 2013


No va a ninguna parte

Historia sobre sectas, que carece de atractivo, se desarrolla a base de imágenes perturbadoras, que únicamente son mareantes, el argumento no tiene un desarrollo fluido, llegando a hacerse pesado.
En ningún momento consigue despertar un interés por lo que esta contando y se limita a alternar el tratamiento de una enferma mental, con sesiones de sectas enfermizas, que no van a ninguna parte.
Abusa de los movimientos de cámara y de la presencia de figurantes con rostros fantasmagóricos, que no convencen. Una historia poco atractiva, que llega a aburrir y a marear, no va a ninguna parte.

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