2 nov. 2013


Notable historia de espionaje


Paul Verhoeven se aleja de las producciones americanas, volviendo a sus raíces, para ofrecer un inteligente entramado de espionaje y drama ubicado en la segunda guerra mundial, con el que deja patente su calidad y buen hacer a la hora de contar buenas historias, apoyándose en un reparto novel y sacando el máximo partido del mismo.

Ofrece un relato sólido, coherente y lleno de atractivo desde el primer momento, en una trama de espionaje con tintes dramáticos, desarrollado con buen pulso y dirigido por las manos de un buen artesano, capaz de dar un toque clásico al conjunto.


Con pocos medios consigue construir y desarrollar todo un entramado de intereses y necesidades, donde presenta la lucha de la resistencia en Holanda contra los alemanes y el tipo de artimañas y abusos que se desarrollaron en los tiempos de la segunda guerra mundial.

Verhoven otorga al relato de una frialdad consciente, incluso en las escenas de desnudo, que quedan insertadas con naturalidad, alejándose del morbo y evitando caer en el drama fácil, haciendo que sus personajes no lleguen a parecer estar sufriendo verdaderamente, algo que consigue gracias también a la participación de un reparto novel.


Al igual que los espías de la resistencia, Verhoven hace su trabajo con solvencia y ejecuta con la misma frialdad que sus protagonistas, un trabajo notable, que ofrece toda una galería de personajes, introducidos en una trama de intereses bien construida, que recuerda y hace patente el dicho, al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

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