11 nov. 2013


La historia más grande jamás contada

Producción americana, que sigue las tendencias actuales de reconstruir los hechos que rodearon y sucedieron tras el fatídico atentado del 11 de septiembre, que tambaleó los cimientos de la paz mundial, relatando en este caso, el proceso de captura vivo o muerto de Bin Laden.

Todo comienza con la cuestionable coletilla de basado en hechos reales, para dar paso a una reconstrucción metódica y detallista, que presenta los movimientos, acciones y decisiones que se tomaron para dar caza al enemigo publico numero uno.

Sin duda, se nota la labor tras las cámaras de Katherin Bigelow (Días extraños), que consigue otorgar al relato de una seriedad y contundencia atrevida, alejándose de comunicados políticos y limitándose a recrear los acontecimientos que se dieron. No deja espacio para el descanso y ofrece sin tapujos, los métodos más crueles de tortura que se realizaron para obtener información del terrorista.


Bigelow, le otorga al relato de un impacto frió y contundente, eficaz, sin apenas puntos débiles, apoyándose en la interpretación de Jessica Chastain (Criadas y señoras), que impregna a su personaje de una personalidad fuerte, haciéndose con los mandos en un mundo gobernado por hombres, haciendo palpable su entereza y fortaleza.

Cada una de las secuencias de investigación y acción, gozan de una solemne seriedad, recogiendo con total detenimiento cada uno de los movimientos, que se realizaron en la operación de captura de Bin Laden. A pesar de su notable seriedad y de lo bien construida que esta, la historia que ofrece, deja la sensación de que es el antídoto, para que la comunidad americana, deje de tener miedo al hombre del saco. 

Lo mejor el tratamiento del argumento por parte de su directora, otorgando a cada instante de la intensidad necesaria y de la gran presencia de Jessica Chastain (Tierra de asesinatos), que logra ofrecer diversos estados emocionales, las dos mujeres en este caso, son las reinas del cotarro.


Nos encontramos ante un nuevo método de escribir la historia, a partir de películas que reconstruyen los supuestos hechos reales. Es una forma de exorcizar los demonios que atormentan a los americanos, tras los atentados del 11 de septiembre, en lo que muchos se atreverían a catalogar a esta película, como la historia más grande jamás contada.

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