25 nov. 2013


Cuestionable terror

Todas las películas que suelen incluir en su titulo la palabra mal, para dar énfasis en el hecho de que se tratan de películas de terror, suelen hacer honor a ese termino, puesto que suelen reunir todas las condiciones para considerarlas como una película mala.

Explota los tópicos del género de terror y en este caso de posesiones, empleando trucajes y secuencias que recuerdan a El exorcista, hilvanando innumerables secuencias de susto fácil, que no terroríficas en un argumento débil, previsible e insulso.


Abusa del empleo de unos efectos especiales digitales poco convincentes y que no ayudan a generar una sensación de terror, llegando incluso a hacer que el espectador se encuentre ante una nueva película al estilo Scary Movie, donde los interpretes y la tonalidad de la fotografía recuerdan más a este tipo de producción.

El hecho más insólito, espeluznante y verdaderamente sorprendente de toda la película, radica en la presencia en el reparto de Gary Oldman, que se deja ver en una producción que esta muy lejos de su calidad como actor.

Lejos de ofrecer verdaderos momentos de angustia, tensión o terror y a pesar de repetir e imitar hasta la saciedad las típicas imágenes y secuencias de posesiones que en ocasiones sirvieron para cosechar grandes éxitos del genero de terror, aquí nos encontramos ante un trapo plagado de agujeros, que ha quedado apañado a base de la reiteración y abuso de secuencias, de cuestionable terror.

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