10 nov. 2013

Nadie conoce a nadie (1999)


Atractiva historia mal aprovechada

Aceptable opera prima del compañero y colaborador habitual de Alejandro Amenábar, un correcto Mateo Gil, que traslada a la pantalla una obra de Juan Bonilla, plagada de suspense e intriga.

Cuenta con un tratamiento inteligente de los medios de los que dispone, por parte de Mateo Gil, que consigue construir un entramado de intriga y sospechas, alrededor de un extraño juego macabro en plena semana santa.

Los puntos fuertes de la película radican en el manejo de los tiempos y el tratamiento del suspense, desarrollando un atractivo y sorprendente juego, por las calles de Sevilla. Cuenta con la participación de Alejandro Amenábar, que logra ofrecer una banda sonora sencilla y acorde con el relato de misterio que presenta su buen amigo Mateo Gil.

Un aspecto donde se resiente gran parte de la película, reside en las pobres interpretaciones que ofrece la mayoría del reparto, desde una aburrida Paz Vega, pasando por la sensual Natalia Verbeke, que únicamente lucen palmito, como cualquier utensilio de adorno y el excesivo Eduardo Noriega, que no logra resultar convincente.

El único que se salva en el aspecto interpretativo de esta generación prometedora de intérpretes españoles, es Jordi Mollá, el resto no convence.

Lo mejor del conjunto, sin duda es la historia que presenta, las innumerables posibilidades que le ofrecía a Mateo Gil, para jugar con el suspense y explotar mucho mas las locaciones de que disponía, haciendo que sea un ejercicio aceptable, pero no notable, deja la sensación de que podría haberse sacado mucho más.

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