21 feb. 2014


Veneno a tu obra

Llevar al cine la obra del que es considerado por muchos, el escritor más importante de lengua inglesa y uno de los más celebres de la literatura universal, William Shakespeare, siempre ha supuesto un proyecto ambicioso a la vez que una tarea compleja, llena de esfuerzo y entrega. 

Muchos han sido los intentos de adaptar su obra más mundialmente conocida a la gran pantalla, Hamlet, cayendo las líneas de dialogo más famosas del mundo en manos de interpretes de verdadero prestigio como Laurence Olivier y Kenneth Branagh, que además de interpretar el papel protagonista, llegaron a dirigir sus propias películas, en una demostración de la pasión que sienten por la obra de Shakespeare. 

El respeto y aprecio por la legendaria obra de Shakespeare, ha hecho que se embarquen en estos proyectos, auténticos monstruos de la interpretación, y para el caso que nos ocupa no es menos. En el reparto de Hamlet, en honor a la venganza, tenemos a Mel Gibson, Glenn Close, Helena Bonham Carter y a Ian Hola.

El hecho de tener un buen reparto de actores no garantiza el éxito de la adaptación de la obra de Shakespeare, muchos colocan la película dirigida por Sir Laurence Olivier como una de las mejores aproximaciones a la obra de Shakespeare.

Hamlet es una obra compleja, llena de matices en sus personajes y esta adaptación dirigida por Franco Zeffirelli, no llega a ser redonda por diversos motivos. Presenta con cuidado y dedicación una historia de venganza mundialmente conocida, la del príncipe de Dinamarca, Hamlet, que ve como tras la muerte de su padre, su tío se hace con el trono de Dinamarca. 

Los monólogos y diálogos de la obra de Shakespeare, se respetan y trasladan en su totalidad, pero en el conjunto, deja la sensación de que son pinceladas del verdadero arte que esconde el rico y cuidado lenguaje de Shakespeare. 

Todos los integrantes del reparto dejan la sensación de que sus papeles les vienen grandes, Mel Gibson el primero en la lista, que a pesar de ofrecer una notable interpretación en algunos momentos puntuales, no llega a resultar convincente en su papel de Hamlet y termina por ofrecer una interpretación histriónica y forzada. Lo mismo sucede con Glenn Close y una desmesurada Helena Bonham Carter, que exagera los sentimientos y comportamientos de su personaje hasta la saciedad. 

Otro aspecto negativo que se encuentra en esta, la que se supone una gran adaptación de Hamlet, es el aspecto visual de una producción pobre, carente de los lujos de palacio y donde los figurantes brillan por su ausencia. Es como si fuera un castillo, donde únicamente vivieran tres personajes. 

Una pobre e insulsa ambientación, que hace que tenga más el aspecto de una obra teatral grabada con cámaras en un castillo, que el de una gran película. La banda sonora y la fotografía son otros puntos que flojean, haciendo que la grandeza de la obra, vaya perdiendo atractivo a medida que se desarrollan los acontecimientos.

Que uno venere e idolatre una obra, no garantiza que sea capaz de plasmarla con la calidad y el respeto necesario. 

Es una lastima que una joya literaria haya sido ultrajada de esta manera, con un reparto al que le viene grande la obra de Shakespeare y que no solo no consigue resultar convincente, si no que escupe sobre la pluma del dramaturgo, como dice uno de los personajes de Shakespeare en un momento dado, veneno a tu obra.

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