6 feb. 2014


Ola de emociones

Juan Antonio Bayona, aprovecha el éxito de critica y publico cosechado con El orfanato, para tomar las riendas de una gran producción de catástrofes, basada en una historia real, que refleja los duros momentos vividos por una familia tras un tsunami.
La trama sigue un esquema argumental predecible, con un comienzo liviano y carente de interés, donde los integrantes de la familia quedan caracterizados por pinceladas puntuales, para dar paso al punto de inflexión con la llegada del tsunami y la devastación que provoca, dando paso a una segunda parte muy definida, en la que se muestra el descontrol y el dolor que ha generado, punto en el que Bayona, toma la decisión acertada de dividir las vivencias, plasmando la sensación de perdida, caos y desorientación.

Cuenta con unos efectos especiales convincentes, en los que recrea con habilidad la fuerza e intensidad con la que el tsunami azota la zona costera. Con relativamente pocos medios y empleando con astucia los movimientos de cámara, Bayona consigue reflejar el instante en el que la ola se lleva todo lo que se encuentra en su camino.
Gran parte del realismo que ofrecen esas secuencias, radica en la entregada y descarnada interpretación de Naomi Watts (Caza a la espía), que al igual que la ola, arrasa con todo a su paso, haciendo sombra a su compañero de reparto Ewan McGregor (Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma, Trainspotting) e incluso a los efectos especiales.
La presencia de Geraldine Chaplin sirve para dar mayor entidad a los integrantes del reparto, pero no llega a hacer una aportación indispensable. El desarrollo de la historia pierde la intensidad de los primeros momentos o quizás, al contar con diferentes hilos argumentales desgarradores, termina por inundar el argumento de penurias y desolación, cargando en exceso el tono dramático.

Ofrece una visión realista de las situaciones de caos y confusión que sucedieron al tsunami, reflejando el dolor y sufrimiento que ocasionó en muchas personas, que vieron como parte de sus vidas se perdía bajo la fuerza de la naturaleza.
Dentro de ese realismo, se toma la licencia de ofrecer una puerta de escape ante tanta desolación, apoyándose en la mirada inocente de los niños y en los buenos actos de las personas anónimas que colaboraron para ayudar a otras.
El comportamiento de alguno de los personajes en determinados momentos, se escapa de la lógica y deja la sensación de ser una herramienta rebuscada para ofrecer mayor dramatismo a la historia. Algunas de las secuencias e imágenes que recoge, son explicitas y contundentes, generando una sensación de angustia y congoja, pocas veces vistas.

Juega con la idea del destino, ofreciendo en determinados momentos, verdaderos instantes de suspense con los que consigue renovar el interés por el desenlace de la historia. Consigue hacer que en algunos momentos contengas la respiración, para sobrevivir a la fuerza de una ola, que lleva consigo instantes de agonía, terror, dolor, suspense, desolación y espacio para la esperanza.
Una ola de emociones buscadas, de una plausible ejecución técnica e interpretativa, que posiblemente este sobrevalorada. Juan Antonio Bayona, irrumpió con fuerza en el mercado cinematográfico con su Orfanato y al igual que el efecto de la ola devastadora, no solo quiere arrasar en el mercado, sino que busca dejar huella  en el corazón del espectador, con este relato dramático, trágico, al tiempo que esperanzador.


1 comentario :

  1. Una película abrumadora... imposible no sufrir con ella, pero a la vez, como tu bien dices esperanzadora. Me gustó.

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