7 jul. 2014


Cabalga de nuevo

Después de trabajar en la saga de Piratas del caribe y en la película de animación Rango, Johnny Depp  (The tourist, Alicia en el país de las maravillas) y Gore Verbinski, se vuelven a reunir para ofrecer una película del héroe del oeste, El llanero Solitario. Parece que han trasladado la esencia del humor y dinamismo de Piratas del Caribe a El Llanero Solitario, repitiendo la fórmula que ya funcionó en su día.

Mezcla acción y aventuras, con su particular toque de humor, donde Johnny Depp vuelve a hacer lo de siempre, ganarse al espectador con sus movimientos y expresión facial logrando transmitir con pocas palabras más que el propio protagonista. La química y relación entre los dos personajes principales da mucho juego y roba más de una sonrisa.


En muchos momentos, el personaje que interpreta Depp devora el protagonismo de El llanero Solitario llegando incluso a eclipsar el brillo de la placa de Ranger que lleva, algo que no es difícil, ya que hasta el propio caballo tiene más carisma que este último.

Verbinski dota al relato de un toque moderno, dinámico y atractivo, resucitando un personaje que había pasado a la historia y que pocos pensaron que lograría regresar a la primera plana del cine con éxito.

La forma de introducir al espectador en las aventuras de El Llanero Solitario aporta cierta originalidad y espacio para el reposo. Los efectos especiales están a la altura de una producción de estas características, el director sabe hacer uso de ellos, combinando con acierto efectos digitales y maquetas ofreciendo un resultado convincente.

La historia resulta sencilla y fácil de seguir, los intérpretes secundarios que participan en ella hacen intuir que algunos de ellos ocultarán alguna que otra sorpresa haciendo que ciertas partes del relato resulten previsibles, pero es un mal menor.

La película prolonga en exceso su duración, el empleo e incursión de lo que podrían considerarse secuencias visionarias de lo que ocurrirá en un futuro próximo no llega a aportar nada relevante a lo que se cuenta. La parte final se convierte en un torrente de secuencias plagadas de emoción y acción, sin dejar espacio para cuestionarse si son físicamente posibles, deslumbrando al espectador. La película recupera la pegadiza sintonía clásica de El llanero Solitario, que suena con la misma fuerza y dinamismo de siempre.


El llanero Solitario, reúne los elementos necesarios para resultar una producción de aventuras fresca, divertida y entretenida que nos devuelve a las producciones del lejano oeste y a una de sus grandes figuras.

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