7 ago. 2014

Serpico (1973)


Hombre de ley

Sobrio, serio y sólido relato policíaco basado en hechos reales que plasma y critica la corrupción policial que existió en la década de los setenta, apoyándose en las vivencias de un policía íntegro.
Sidney Lumet (Antes que el diablo sepa que has muerto, Gloria, La noche cae sobre Manhattan, El abogado del diablo, Distrito 34: corrupción total, A la mañana siguiente, Veredicto final, Punto límite, La trampa de la muerte, Network un mundo implacable, Tarde de perros, Asesinato en el Orient Express, La ofensa, Doce hombres sin piedad), dirige con elegancia y solvencia un argumento que ya de por sí resulta interesante, donde se presentan y desarrollan los pagos ilegales que aceptaron muchos miembros del cuerpo de la policía. Presenta los hechos de una forma inteligente, trasportando al espectador a diferentes etapas de la vida de Serpico, mostrando, con nitidez, los cambios, vivencias y situaciones ilegales de las que fue testigo.



La trama ofrece una descripción detallada del personaje principal, plasmando sus intereses personales, sus principios y ética profesional, de una forma rotunda y plausible. La película cuenta con una acertada ambientación de la época que recoge, y el estilo visual de la imagen ayuda a ubicar la acción en los años setenta, ofreciendo una imagen desdibujada, grisácea y turbia como los movimientos que se realizan por el departamento de policía.
A medida que avanza la trama va presentando paulatinamente toda una galería de situaciones que van modelando y dando sentido al posterior comportamiento del protagonista. La película engancha por completo al espectador en la red de corrupción que va presentando, plasmando la sensación de impotencia e inseguridad que puede estar viviendo el personaje principal, ya que la red va más allá de lo que puede imaginar.



Los intérpretes del reparto cumplen con solvencia en sus papeles aunque destaca la aportación de un notable Al Pacino (El padrino), que ofrece una imagen diferente a la que nos tiene acostumbrados, mucho más desmelenada y descuidada. Pacino, da vida a otro de esos personajes memorables, llevando el peso total de la película en sus espaldas. Ofrece el dibujo de un personaje totalmente dedicado a su profesión que lucha por sus principios, y por limpiar las calles de criminales.
Hay determinadas secuencias en las que Pacino, vuelve a ofrecer una interpretación desmesurada, vista en otros trabajos suyos, cayendo en sus habituales gritos y gesticulaciones para dar mayor intensidad a su interpretación.



La película no cuenta con grandes secuencias de acción, pero ofrece un relato soberbio y lleno de interés en el que se siente el riesgo, tensión, ostracismo y acoso que sufre el personaje principal al intentar desmantelar la red de corrupción.




2 comentarios :

  1. Preciosa película. Yo era jovencito pero siempre la recordaré. Vaya, que me caló profundamente. Bellos recuerdos.

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  2. Si, ahora igual ya no tiene el mismo impacto, aunque sigue funcionando

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