7 sept. 2014


Intenso y trabajado milagro

Apasionante y crudo relato de superación, basado en hechos reales, que presenta la lucha de una maestra por enseñar a comunicarse a una niña sorda y ciega. Relato de acentuado dramatismo que se aleja de la lágrima fácil y del sentimentalismo, para dar paso al duro aprendizaje por parte de una niña que ha perdido los sentidos que le permiten tener visión y comunicación con el mundo que le rodea.

La película se apoya en las magníficas interpretaciones de las dos protagonistas del relato, Anne Bancroft, como la educadora y Patty Duke, en el papel de la pequeña. Las interpretaciones de las dos actrices llevan el peso de todo el argumento, la química existente entre sus personajes y las cruentas batallas que protagonizan durante el aprendizaje están llenas de intensidad, crudeza y ternura al mismo tiempo. Anne Bancroft, dota a su personaje de una intensidad y profundidad plausible, ofreciendo un personaje que no se deja amedrentar y que lucha por sacar adelante sus convicciones ante la opresión familiar. La joven y prometedora, Patty Duke, está a la altura de la exigencia emocional del relato y, desde el silencio, hace suyo el personaje. Los momentos en los que las dos actrices comparten escena son cine en estado puro. Ofrecen toda una catarata de emociones transmitidas con gestos, miradas y silencios apabullantes.


La película desarrolla progresivamente la relación entre los diferentes personajes, presentando con claridad los diversos conflictos que surgen en lo referente a la educación y proceso de aprendizaje de la niña. El director, Arthur Penn (La noche se mueve), se aleja de lo comercial y apuesta por la intensidad emocional de las escenas protagonizadas por las dos intérpretes. Desarrolla y expone con claridad el fatigoso proceso de aprendizaje, para lo cual deja como muestra una extensa secuencia de aproximadamente diez intensos minutos, donde las dos intérpretes protagonizan una batalla psicológica memorable.


El argumento recuerda que querer, no es saber enseñar y que, en ocasiones, son necesarias la seriedad y la disciplina, como apoyos para la educación y progreso. El milagro de Anna Sullivan, se convierte en todo un relato inspirador que nos recuerda la lucha de Anna Sullivan por darle la capacidad de comunicarse a Helen Kerr.

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