25 sept. 2014

Exorcismo en Georgia (2013)


Aglomeración de tópicos paranormales

Exorcismo en Georgia es, en realidad, la segunda parte de Exorcismo en Connecticut, aunque su argumento no tenga relación con el hilo argumental de la primera (cosas de los americanos). Lo único que tienen en común, ambas películas, es que tienen como temática los sucesos paranormales que sufren dos familias.

La película presenta los sucesos paranormales que vive una familia después de instalarse en una nueva casa, introduciendo, a su vez, la capacidad visionaria de algunos de los integrantes de la familia.


Este Exorcismo en Georgia se precipita a la hora de presentar los extraños sucesos, abusando de los tópicos del género de terror y cayendo en la reiteración de visiones, premoniciones y sustos puntuales conseguidos a base de efectos sonoros. El argumento se pasea por lo paranormal, introduciendo hilos argumentales secundarios que llegan a tocar la discriminación racial e incluso llega a introducir el perfil habitual de un psicópata. Es decir, en su afán por resultar diferente es todo un berenjenal.

La trama avanza a ritmo de visiones y sustos gratuitos hacia el descubrimiento paulatino de lo que ocurrió en la casa en el pasado. El empleo abusivo de las visiones carga la película, llegando a hacer muy monótono y pesado su visionado. El director no maneja bien el ritmo del desarrollo argumental y emplea los trucos tradicionales del género de terror para generar sustos puntuales que no tienen el efecto deseado por una mala gestión de los mismos. En el apartado interpretativo, todo el reparto ofrece una muy discreta aportación y ninguno de los mismos está convincente en sus respectivos papeles. El exorcismo al que hace referencia el título de la película, no llega a ser el núcleo de la trama y apenas dura unos momentos. Sin duda se trata de un truco de marketing para atraer a los seguidores habituales de los exorcismos, lo cual, inicialmente, corre a favor de la cinta ya que atrae al público, pero, al final, termina por decepcionar a los espectadores que se han dejado engañar por el título.


A pesar de su corta duración, llega un momento en el que la película se hace densa y pesada, dando la sensación de ser interminable. Lo que en teoría debería sorprender, es algo que se ve a la legua, haciendo que el desenlace pierda gancho e interés. Todas las cuestiones e incógnitas presentadas a lo largo de la trama encuentran solución, pero ésta resulta demasiado previsible y rebuscada.

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