30 oct. 2014


Deja frío

El rotundo éxito de crítica y público cosechado por la notable serie, Breaking Bad, ha hecho que la fama de sus dos intérpretes protagonistas alcance cotas inesperadas para ambos y que ahora las productoras se los rifen para contar con su presencia en diversas películas. Sirvan como ejemplo las recientes, En el frío de la noche y Need for Speed.

En el frío de la noche es una clara producción de corte televisiva, apoyada en un argumento sencillo, en el que una mujer y su hija serán atormentadas por un criminal al borde de la ceguera que debe recuperar el dinero de un policía corrupto. El punto de partida del argumento sobre el papel resulta atractivo e interesante, pero lo cierto es que peca de tener un desarrollo previsible, donde el relato no logra aportar nada nuevo, nutriéndose en exclusiva del buen trabajo ofrecido por Bryan Cranston, el actor protagonista de la reputada serie, Breaking Bad.


Sin duda, lo más destacado de la película es la presencia de Bryan Cranston, que no solo sirve como reclamo comercial, sino que ofrece una interpretación llena de intensidad y matices que mantienen el interés por el desarrollo de una historia endeble. El trabajo de Cranston es notable, pero el personaje que interpreta no se aleja del interpretado en la serie de Breaking Bad y, el actor, corre el riesgo de terminar por ser encasillado en este tipo de personajes, haciendo que su éxito se convierta en su propia losa. Esperemos que le ofrezcan en un futuro otro tipo de papeles.

Los responsables de la película ofrecen un ejercicio de suspense y tensión precocinado, manejando los ingredientes habituales de este tipo de producciones sin lograr ofrecer un producto destacado. Todo lo que ofrece se ve con la misma facilidad que se olvida. Un trabajo insulso e intranscendente. Cuenta con momentos puntuales de tensión, bien construidos, que sirven de relleno para un argumento que no da para mucho y que presenta problemas de ritmo. Lo cierto es que en su conjunto y tras su visionado, En el frío de la noche, deja frío al espectador, por su falta de emociones y pretensiones.


Una película que de no haber contado con la participación de Bryan Cranston en su reparto, hubiera pasado sin pena ni gloria por algún horario de tarde televisivo.

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