15 nov. 2014


Podría haber dado para más

Película basada en hechos reales sucedidos en Alaska, donde un hombre casado se dedicaba a contratar los servicios de prostitutas, secuestrarlas, violarlas y posteriormente dejarlas en libertad para jugar a cazarlas. Un relato macabro y perturbador que, indudablemente, fue una auténtica pesadilla para las víctimas de un psicópata, escondido bajo la apariencia normal de un hombre de familia.

Los responsables de la película no han sabido sacar partido a una historia que, sobre el papel, ofrece numerosas oportunidades para desarrollar diferentes hilos arguméntales, quedándose en una torpe recreación de los acontecimientos que se produjeron.


El potencial de la tremenda historia en la que se basa, se diluye progresivamente por apoyarse en un argumento simple y endeble, donde el director no sabe imprimir la energía e intensidad necesaria al relato. Esta historia, en otras manos, hubiera dado mucho más de sí. No plasma con veracidad la dramática situación vivida por una de las pocas supervivientes, algo que se debe, fundamentalmente, a la frialdad y distanciamiento con el que se trata la historia. Todo se antoja muy superficial y el director no explora ni profundiza en el sufrimiento de la protagonista, centrando el peso de la historia en la búsqueda implacable del criminal, algo que encuentra una fácil y precipitada solución. No se atisba un momento de suspense, todos los acontecimientos y la propia investigación, se suceden, y desarrollan sin entusiasmo. En ningún momento logra captar la atención del espectador.


En el apartado interpretativo no tenemos nada reseñable, los intérpretes cumplen con su papel de una forma muy discreta sin llegar a transmitir nada, ni siquiera la intérprete que encarna a la víctima de una auténtica pesadilla. La película cuenta con la participación de dos intérpretes de renombre, como Nicolas Cage (El pacto, Contrarreloj, Al límite) y John Cusack (Identidad1408Medianoche en el jardín del bien y del mal) , que perfectamente podrían haber sido sustituidos por cualquier otro intérprete, ya que se pasean por la película sin pena ni gloria.

Al llegar a su conclusión, deja la sensación de que la película cuenta con un material que, en otras manos, hubiera dado para mucho más, sin ir más lejos, viene a la memoria el trabajo realizado por David Fincher (La red social) en Zodiac, una lástima.


Por desgracia, el resultado final presenta los síntomas y carencias habituales de cualquier telefilm de tarde. Se ve con la facilidad que se olvida, algo que los familiares de las víctimas no olvidaran nunca.

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