15 dic. 2014


Todo un mejunje

Producción de terror alemana que presenta y desarrolla la leyenda del Gonger, el fantasma de un niño asesinado que regresa para vengarse de los responsables de su muerte, atormentando a sus descendientes.

La película presenta un aspecto visual y técnico próximo al de una producción televisiva, dejando patentes sus notables carencias en todos los aspectos técnicos e interpretativos. A pesar de esto, el relato consigue resultar atractivo, captando la atención del espectador por su desarrollo. Recuerda, en exceso, a la idea presentada en Pesadilla en Elm Street, en la que un ser fantástico atormenta a los descendientes de los responsables de su muerte, ofreciendo todo un repertorio de muertes en apariencia accidentales y que tienen un nexo común.

Las bases del relato resultan atractivas e interesantes, despertando el interés del espectador, apoyándose en las sucesivas muertes que se van sucediendo. El aspecto técnico, se convierte en el talón de Aquiles del relato, puesto que, aunque resulte atractivo, la ambientación, efectos especiales y maquillaje, no están a la altura, haciendo que no resulte convincente e incluso se produzcan situaciones cómicas, mención especial para algunas apariciones del fantasma. Los responsables de la película juegan con los tópicos habituales de este tipo de producciones, imitando el esquema tradicional, haciendo que pierda el factor sorpresa y que resulte demasiado previsible en un primer momento. Cae en la reiteración de visiones y situaciones, haciendo que pierda fuerza y que llegue a resultar pesada.

Las limitaciones de producción quedan patentes en numerosas escenas, en las que la iluminación y la creación de la atmósfera no están a la altura del relato, rozando lo ridículo. Los responsables de la película intentan introducir giros de guion excesivamente rebuscados y forzados, rizando el rizo en exceso y prolongando, sin necesidad, el último tercio, con un desenlace tramposo que recuerda a una extraña mezcla de Poltergeist y La profecía.


De esta manera, Gonger, se convierte en un relato de terror previsible, que juega con los tópicos del género de terror americano, con guiños al terror oriental pero al estilo alemán, es decir, una mezcla de terror muy estrafalaria e irregular.

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