31 dic. 2014


Hércules, el orígen del final de la leyenda

Hércules, el origen de la leyenda, es una prueba evidente de que las productoras de Hollywood se dedican a exprimir hasta la saciedad lo que les permite llenar sus arcas económicas. Cuando parecía estar enterrado y olvidado el famoso Peplum, tras el éxito de producciones como Braveheart, Gladiator y la reciente 300, ha hecho que surja una oleada de películas que presentan el mismo tratamiento visual, en lo referente a relatos épicos de espada y brujería.
Sin duda los relatos épicos ya tenían sus seguidores, pero la aparición de la película 300 de Zack Snyder (Sucker punch, La Liga de la Justicia, Batman Vs. Superman: El amanecer de la Justicia, Amanecer de los muertos, El hombre de acero, Watchmen), convirtiéndose en una obra de culto inminente, ha hecho que salgan a la luz numerosos productos similares, obteniendo resultados dispares. Por un lado tenemos el éxito de la propia 300 y de la serie de televisión Espartaco, mientras que por otro lado podemos encontrar productos baratos que intentan emular lo conseguido por 300, sin ofrecer un argumento que resulte verdaderamente interesante y que se limita a explotar el estilo visual y los efectos especiales. Éste ultimo caso es en el grupo en el que se puede colocar sin equivoco, Hércules, el origen de la leyenda. Un descarado intento de exprimir al máximo la formula del éxito de 300, para obtener beneficios económicos.
El argumento de la película resulta insostenible y desarrolla toda la historia de Hércules con verdadera celeridad, tomándose numerosas licencias artísticas para avanzar con dinamismo hacia el sin sentido. En apenas cinco minutos presenta la concepción del hijo de Zeus, para pasar a presentarnos a un hombre hecho y derecho, con más músculo que inteligencia, dispuesto a todo por amor.
Lo mejor para disfrutar de una película de estas características, es no depositar verdadero interés en su argumento y dejarse llevar por la batalla y el espectáculo visual que ofrece, gracias a unos modestos y mínimamente convincentes efectos especiales.
El estilo visual sin lugar a dudas, bebe de lo presentado en la película de 300, pero no llega a superarla, teniendo más bien el aspecto visual de la serie de televisión Espartaco, de la que también toma a alguno de sus protagonistas. Los que dejan muestras de un cuerpo verdaderamente trabajado, pero incapaz de transmitir una mínima emoción, lo que hace recordar la memorable interpretación de Russell Crowe (American Gangster, El hombre de los puños de hierro, El tren de las 3:10, Rápida y mortal, La sombra del poder, Los próximos tres días, L.A. Confidential) en Gladiator.
Algunas escenas y el empleo de los efectos especiales en las mismas, se podrían haber evitado para no caer en el ridículo mas profundo, sin ir mas lejos, la secuencia del ataque del león, tiene un aroma a mediocridad insultante, que los encargados de la película podrían haber ahorrado al espectador y a la propia producción.
Los encargados de la película pecan de ser poco originales y se aprecian notables referencias a películas como 300 en su estilo visual y las escenas de combates recuerdan en exceso a las ofrecidas en Troya, haciendo que Hércules el origen de la leyenda, tenga poco de originalidad y pueda convertirse en el fin de este tipo de producciones, que antes o después acabaran cansando al publico, al abusar del empleo de las mismas ideas y no ofrecer la calidad necesaria.



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