24 dic. 2014


Viviendo de éxitos del pasado

Cine de entretenimiento pasajero y desenfadado que realiza un claro guiño a dos de los personajes que dieron fama y prestigio a sus dos intérpretes protagonistas, Robert De Niro y Sylvester Stallone.

Catalogada como una comedia realmente, La gran revancha, sirve únicamente para aumentar los ingresos económicos de sus dos estrellas protagonistas, a partir de un guion ligero, previsible y poco convincente, presentando la gran rivalidad de dos boxeadores que no han sabido colgar sus diferencias en el pasado. Sobre el cartel, el enfrentamiento entre Stallone y De Niro, prometía el combate de púgiles cinematográficos más esperado de todos los tiempos, el que enfrentara a Rocky Balboa y Jake la Motta, los dos personajes que permitieron a sus intérpretes ganarse el éxito de crítica y público en forma de Oscar. Stallone y De Niro intentan sacarse una comedia resultona e intranscendente con la que atraer al público, gracias a su gancho y carisma personal. Los guiños al personaje creado por Stallone para Rocky son evidentes al tiempo que previsibles, pero no dejan de tener cierta gracia. A algunos fans de la saga del mítico Rocky les puede resultar gracioso, mientras que a otros les resulte lamentable la imagen que dan los dos intérpretes veteranos.


El argumento de la película carece de un verdadero interés, pasando a un segundo plano, ya que, simplemente es la excusa para ofrecer al público lo que quiere ver, sin pensar en la calidad del producto que se ofrece. La comedia no ofrece grandes momentos de división y el argumento podría ser válido para un Rocky 7 o incluso 8, ya que presenta un hilo argumental muy semejante al de Rocky Balboa. Tenemos a un Stallone que sigue bebiendo de los éxitos del pasado, ofreciendo una caricatura del personaje que creó años atrás en Rocky, tratando de obtener cierto éxito con la comedia y a un Robert De Niro que está empeñado en buscar el triunfo en la comedia, alejándose de los grandes papeles e interpretaciones que ofrecía antaño.

En los papeles secundarios, podemos encontrar a otros intérpretes de renombre, ganadores del Oscar como Kim Basinger y Alan Arkin, siendo este último, el que logra ofrecer mayores momentos de diversión, con su interpretación de un viejo cascarrabias que presenta notorios paralelismos con el personaje de Mickey, interpretado por Burgess Meredith, en Rocky. En una clara demostración de que el argumento no da para mucho, la película sigue el esquema habitual de las secuelas de Rocky, con el entrenamiento y preparación de los dos púgiles, con música marchosa y pegadiza de relleno. Los responsables de la película intentan introducir y desarrollar los problemas existentes entre los dos protagonistas, introduciendo el drama y enfrentamiento personal vivido en el pasado, sin llegar a resultar sólido. El combate final entre los dos personajes no resulta convincente, el aspecto físico que presenta Stallone frente a De Niro, daría claro vencedor a Stallone. El enfrentamiento, parece coreografiado por los mismos responsables de Rocky Balboa y Stallone, pues pone las mismas caras y gestos, pero lo cierto es que el desarrollo del combate logra despertar cierta emotividad en el espectador.


Una película que debe entenderse como lo que es, un ejercicio de diversión para sus protagonistas, demostrando que saben reírse de sí mismos, ofreciendo un entretenimiento desenfadado y pasajero para el espectador. No se le puede pedir más.

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