22 ene. 2015

El rostro (1997)



Mucha cara dura para hacer esto

Producción británica que presenta a un grupo de hombres que viven por momentos económicos delicados, lo que les empuja a delinquir y realizar robos. El último golpe resulta certero y eficaz, pero alguien les ha traicionado y les ha robado todo, ahora queda averiguar quién ha sido el responsable.

Se encuentra a medio camino entre la crítica social y el relato de robos, que no resulta satisfactoria en ninguno de los puntos que intenta desarrollar. Se pasea de forma superficial por el drama y la situación económica que viven los personajes principales, intentando ofrecer una visión del desencanto social provocado por la crisis económica.


La película presenta notables paralelismos con ciertos relatos sobre robos presentados con anterioridad, haciendo que vengan a la memoria del espectador, películas del calibre de: Atraco perfecto de Stanley Kubrick o Reservoir Dogs de Tarantino, salvando las distancias, por supuesto. El año de la producción de El Rostro, hace pensar que pudo estar promovida por el desbordante éxito de crítica y público de Reservoir Dogs. La película presenta un hilo argumental similar a la mencionada película de Tarantino, ya que, tras dar un golpe, un grupo de ladrones debe descubrir quien ha sido el traidor. Por desgracia, El Rostro presenta un tratamiento lineal y muy evidente de los sucesos ocurridos, lo que hace que se desvanezca el suspense y que no llegue a captar la total atención del espectador


El tratamiento del conjunto de la historia, junto con el de los personajes principales, es muy pobre. A penas se desarrollan los vínculos existentes entre ellos y no llegan a desenvolverse, con nitidez, las motivaciones que les empujan a hacer lo que hacen. La película cuenta con un reparto británico correcto, donde no destaca la aportación de ninguno de ellos, salvo la presencia de Robert Carlyle, cuya fama se debe al personaje interpretado en la comedia de éxito británica, Full Monty. Los responsables de la película intentan camuflar las carencias del argumento empleando y desarrollando secuencias de acción, que no están a la altura de las de las grandes producciones americanas, pero que resultan mínimamente convincentes e incluso realistas, ya que no abusan del empleo de trucos pirotécnicos. La directora, Antonia Bird, intenta no ofrecer un relato de acción al uso, introduciendo líneas argumentales que no terminan de funcionar y que hacen que la película pierda conexión y coherencia, haciendo que no funcione como un conjunto.


Película entre el drama social y el relato de robos, que no termina por decantarse por una línea argumental clara y que únicamente logra robar el valioso tiempo del espectador, no funciona y se antoja muy previsible. Hay que tener mucho “rostro” para ofrecer al público una película de estas características.

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