16 ene. 2015

La humanidad en peligro (1954)



Un ejercito letal y bien organizado

La humanidad en peligro es uno de los clásicos de ciencia ficción de serie B de los años cincuenta. Un relato que presenta una inminente y nueva amenaza para la humanidad nacida de las pruebas nucleares en forma de hormigas gigantes.

La película goza de buena salud, a pesar del paso de los años, tiene ese encanto de los clásicos del cine, y logra ofrecer un relato atractivo con momentos de suspense y terror del que se obtiene una evidente crítica hacia las pruebas nucleares.


El director Gordon Douglas, apoyado en el guion de Ted Sherdeman, logra captar la atención del espectador desde un comienzo, jugando con el misterio que surge alrededor de una serie de muertes ocurridas de forma inexplicable, donde aparecen restos de azúcar y unas extrañas huellas de un ser desconocido para el hombre.

Maneja los tiempos y el suspense con acierto, logrando crear una atmósfera de suspense y misterio alrededor de los crímenes que va creciendo, progresivamente, gracias a las pruebas e indicios que van apareciendo, sin llegar a mostrar la amenaza. Una forma inteligente de potenciar el misterio y aumentar el interés del espectador. Juega a insinuar y no muestra la amenaza hasta un determinado momento, a partir del cual surge un nuevo problema, cómo hacer frente a una amenaza de esas características y qué medidas tomar.

Los responsables del relato convierten a un ser diminuto, carente de riesgos para el hombre, en una nueva especie capaz de suponer una autentica amenaza para toda la especia humana. Las hormigas, se convierten en una amenaza fascinante al tiempo que aterradora. Su fuerza, su estilo de vida y su capacidad organizativa las convierten en un verdadero problema y el director logra transmitir esa idea con verdadero acierto, llegando a inquietar al espectador.

El director juega con el sonido que emiten las hormigas como un nuevo elemento de terror, aumentando la sensación de peligro inminente, logrando despertar el miedo en el espectador de una forma notable. La película cuenta con unos efectos especiales artesanales, de los de antaño, con piezas gigantes, maquetas y un excepcional trabajo de cámara, que logran hacer creíble el relato, haciendo grande lo pequeño y viceversa. Un notable trabajo artesanal que vio su recompensa al hacerse merecedor del Oscar a los mejores efectos especiales de su año. Presenta un claro y evidente mensaje en contra del empleo de las armas nucleares, logrando presentar diversas cuestiones alrededor del riesgo que pueden suponer para la humanidad y para todo el planeta tierra.


Un clásico imborrable que, a pesar de sus limitaciones económicas y del paso del tiempo, sigue estando de actualidad y haciendo tambalear al espectador con la fuerza que posee una hormiga.

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